La urología es la rama de la medicina que se encarga de la anatomía, la fisiología y las enfermedades del aparato urinario y, en el hombre, del aparato genital.

Urología Prostática

Pruebas que ayudan a establecer un diagnóstico

Para establecer un diagnóstico certero de lo que está ocurriendo, en Instituto Clínico Andreo utilizamos las siguientes herramientas:

  • Flujometría: se trata de una prueba muy habitual en la consulta de urología. Consiste en orinar en un flujómetro o recipiente colector que saca una gráfica muy valiosa para interpretar la forma de orinar de varones o mujeres que consultan por síntomas miccionales de vaciado (retardo para iniciar la micción, chorro flojo y/o entrecortado, micción alargada, goteo postmiccional) o de llenado (urgencia y frecuencia miccional elevada de día o de noche).
  • Valoración por fisioterapeuta especializada en suelo pélvico: con ello podemos evaluar y tratar disfunciones del suelo pélvico y de la esfera sexual que acompañan a la mujer en el postparto y la menopausia, así como al hombre después de la cirugía de próstata.
  • Biopsia prostática: extracción de pequeñas muestras de tejido prostático para examinarlas y determinar si contienen signos de cáncer de próstata. Se aconseja realizarla cuando en una revisión urológica el tacto rectal es sospechoso de cáncer o cuando el PSA (antígeno específico de la próstata) se eleva por encima de su valor normal.

Tratamientos de la patología prostática

La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es una afección frecuente en los hombres mayores de 45 años. Sus síntomas habituales incluyen molestias urinarias, tales como la micción frecuente e incompleta, posible dolor o goteos, que afectan directamente a la calidad de vida de los pacientes.

Para tratar esta patología existen diferentes alternativas, que van desde los fármacos hasta diversos tratamientos quirúrgicos. Se elegirá el mejor tratamiento según las características de la próstata, las patologías asociadas y las preferencias del paciente.

Una técnica que se ha convertido en una buena alternativa es el REZUM, que consiste en la inyección de vapor de agua para reducir el tamaño de la próstata, directamente en el tejido hiperplásico que provoca la obstrucción y los síntomas. De esta forma, se produce la destrucción de esa parte de la próstata que el organismo sustituye por un tejido cicatricial. El resultado final es un aumento del calibre de la uretra que mejora el flujo y la calidad miccional.

Esta técnica de vapor de agua para la próstata es sencilla y se realiza de forma ambulatoria y bajo anestesia local. El paciente es dado de alta en unas horas con una sonda vesical durante un periodo de 3-7 días, en función del tamaño de la próstata, los síntomas previos y la mayor o menor extensión de la zona tratada. Tras la operación de próstata con vapor de agua, debe mantenerse el tratamiento farmacológico durante un periodo aproximado de tres meses. Por su mecanismo de acción, no pone en riesgo ni la continencia urinaria ni la calidad de las erecciones.

Esta técnica es apropiada para aquellos pacientes con síntomas del tracto urinario inferior provocados por la hiperplasia prostática que estén con tratamiento farmacológico, cuya próstata no sea de gran volumen, que no presenten síntomas severos y que deseen mantener la eyaculación.

Urología funcional

La urología funcional es aquella subespecialidad de la urología que se encarga concretamente del diagnóstico, estudio y tratamiento de los trastornos de carácter funcional del tracto urinario inferior masculino y femenino. Esto incluye patologías como la incontinencia urinaria en todos sus tipos, los defectos pélvicos de soporte, las disfunciones neurógenas vésicouretrales y los trastornos de vaciado vesical.

La incontinencia urinaria destaca por ser una de las patologías más frecuentes. De hecho, el 50% de los españoles por encima de los 50 años padece incontinencia urinaria, el 27% de la población femenina por encima de los 35 años y el 7% de los varones del mismo rango de edad.

La unidad de urología funcional se encarga del tratamiento de la incontinencia urinaria en hombres y mujeres tanto de forma terapéutica y rehabilitadora como quirúrgicamente. Esta patología, al igual que todas las patologías que afectan al funcionamiento de los órganos pélvicos, debe ser tratada de manera multidisciplinar con la colaboración de urólogos, médicos rehabilitadores, fisioterapeutas y, en ocasiones, ginecólogos.

Pruebas de la Unidad de Urología Funcional y Patología de Suelo Pélvico

Los trastornos de la urología funcional y suelo pélvico pueden requerir la realización de una serie de pruebas complementarias para su diagnóstico. El objetivo de estas pruebas es diagnosticar de forma certera las enfermedades del tracto urinario para aplicar el tratamiento más adecuado en cada caso, tanto médica como quirúrgicamente. En la unidad de urología funcional y suelo pélvico realizamos las siguientes pruebas:

  • Flujometría urinaria o uroflujometría: es la exploración más básica y sencilla en el estudio de los pacientes con trastornos del tracto urinario inferior, por ejemplo, por la obstrucción producida por la próstata. La flujometría es la medida del flujo urinario. Dicho flujo es volumen de orina (ml) eliminado por unidad de tiempo (sg). El registro de la variación del flujo urinario durante el tiempo que dura la micción origina una curva característica denominada curva de flujo. Este estudio se realiza haciendo orinar al enfermo en un flujómetro, el cual posee un transductor que transforma el fenómeno de la caída o peso de la orina en una señal eléctrica, para posteriormente procesarse. Se obtiene una gráfica que se imprime en papel.
  • Ecografía para valorar residuo pre y postmiccional.