Nuestro intestino es muy sensible a todo lo que comemos y, en ocasiones, cuando llevamos una mala alimentación durante mucho tiempo o comemos repetidamente alimentos que no toleramos bien, el tejido de las paredes del intestino puede empezar a desgastarse y lesionarse poco a poco, alterando también la microbiota intestinal, apareciendo síntomas generales como gases, hinchazón abdominal, malas digestiones, dolor abdominal, estreñimiento crónico, colitis, mala asimilación de nutrientes…

Permeabilidad intestinal

Si esto se mantiene en el tiempo, puede aparecer otro proceso llamado permeabilidad intestinal, donde se produce una afectación del tejido y del sistema de defensa del intestino que provoca inflamación, malestar, mala asimilación de vitaminas y minerales (el cuerpo no los aprovecha y pueden aparecer déficits y anemias) y toxicidad general en el organismo. Este caso es más preocupante porque puede dar problemas a nivel general como acné, migrañas, problemas dermatológicos (piel atópica, eritemas, picor), infecciones de orina frecuentes, artritis, hongos, cándida, síndrome premenstrual, endometriosis, etc. Todo esto son signos de que nuestro sistema autoinmune no está funcionando bien, y en todas las enfermedades autoinmunes, la alimentación tiene mucho que ver y mucho que ayudar.

En estos casos, es importante detectar cualquier factor de mala alimentación o malos hábitos que estemos teniendo, detectar intolerancias no detectadas o si estamos consumiendo por nuestros hábitos diarios un exceso de alimentos que nos provocan reacciones inflamatorias.

Hábitos y genética

Según nuestra susceptibilidad genética y nuestros hábitos, cada uno de nosotros tenemos tendencia a que nos provoquen esta inflamación unos alimentos u otros, y mediante simples análisis es posible averiguar cuáles son. Cuando se conoce, es tan fácil como reeducar la alimentación y disminuir el consumo de esos alimentos para que dejen de producir inflamación intestinal y alteración de su sistema inmunitario y no nos dañen.

Este cambio en la alimentación y la reorganización de alimentos debe aplicarse con sentido común y con el asesoramiento de médicos y nutricionistas especializados, ya que cuando se lleva mucho tiempo con el problema puede ser un proceso de semanas o meses, una “rehabilitación” del  sistema digestivo.

Departamento de nutrición

Médico: Maria Ángeles Sánchez Heredia (Col 30/3009388)
Nutricionista: Lorena Luján Martínez (Col MU-00046)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *